Mar del plata.
- vanesamanganiello
- 11 may 2023
- 2 min de lectura
Actualizado: 22 may 2023

Tocar fondo no es una expresión universal, cada cual tiene su propio fondo. Puede variar el nivel de profundidad según la percepción de cada persona, pero nunca podremos especular ni comprender cuál es el fondo del otro, sólo podemos prestar atención y presencia y estar ahí para extenderle la mano a quien desde el final de la penumbra nos pida ayuda para salir a flote.
Cuándo creía que no había más fondo por explorar llegó Mar del Plata a sumergirme en una ola violenta aun sin siquiera haberme metido al mar.
Para cuándo me vi completamente inmersa en la oscuridad del mar azul, ya era tarde para suponer que pude haber anticipado lo que pasaría, los elementos estaban sobre la mesa: Constitución de noche y demorado, el tren en condiciones precarias, el arribo a las 5 am. El tumulto de gente, pertinente a la época del año. El sueño, el dolor de panza y para finalizar, la lluvia.
Progresivamente la marea me envolvió por completo y cómo si nada, toda la gravedad del mundo se enfocó en mí y en arrastrar a mi cuerpo hasta el fondo, hasta que termine por no poder respirar. El tiempo se detuvo en un sin fin desesperante en el que solo podía pensar que esa situación no iba a terminar nunca más. Afuera llovía, adentro también. El agua tibia de la ducha se mezclaba con las lágrimas hasta que pude, poco a poco, dejar de percibirlas y entregarme al vaivén de la marea sin ofrecer más resistencia.
Pero el agua es amiga del agua, es violenta y es calma, es silencio y tormenta y también es una ola que sin medirlo,se pasó de intensidad cuándo solo pretendía jugar. Y una vez más fue ella misma (y una mano extendida) quién me impulsó hacia la zona fótica del mar.




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